30 enero 2010

Las Leyes (PLATÓN)

Autor y obra




Las Leyes es una obra del filósofo ateniense Platón, perteneciente a su último periodo de creación. Se trata de un diálogo (forma en que solía escribir) en el que dos personajes contrastan sus opiniones sobre política.



Platón nació en el año 428 a. C. en Atenas, año en que murió Pericles. El s. V a. C. significó un nuevo desarrollo político, la democracia, acompañado de un gran desarrollo cultural. Pero este periodo acabará con la guerra civil entre Atenas y Esparta (guerra del Peloponeso) que supondrá el fin del dominio ateniense.

Esta conmoción social originó la necesidad de reconstruir lo que los acontecimientos sociales estaban destruyendo, y así nació, con Platón y Aristóteles, una nueva época de plenitud filosófica. Esta inestabilidad política empujó a Platón a actuar en la vida pública, pero su pensamiento cambió cuando la política ateniense condenó a muerte a Sócrates, según él “el mejor hombre de los que entonces conocimos y el más inteligente y justo”.

Tras la muerte de su maestro, realizó varios viajes (Megara, Cirene, Sicilia, Siracusa...).

Cuando volvió a Atenas, compró un gimnasio donde hubo un santuario dedicado al héroe Academo, donde fundó lo que después se llamaría Academia (primera universidad europea). Estuvo dirigiendo y enseñando en ella hasta su muerte, compaginando esta actividad con la de escribir sus famosos diálogos.



Comentario de texto



• Resumen



Platón comienza por definir qué entiende por recta educación. La define como la virtud que se da a los niños desde pequeños para que distingan lo bueno y lo malo. En cambio, siempre hay hombres que se salen de la virtud y para ellos los dioses otorgan un periodo de festividades.

Platón hace una importante distinción entre hombres y animales y es que estos últimos no son conscientes del orden de los movimientos (que denomina ritmo y armonía) y los hombres sí. Por eso, el ser humano es capaz de cantar y bailar, pero sólo el bien educado lo hace correctamente. El buen canto y el buen baile es el vinculado a la excelencia del alma y el cuerpo; cualquiera que se salga de esto es vinculado al vicio.



A partir del epígrafe 656a, Platón añade que si un hombre practica canciones y bailes malos puede resultar dañado y que la ley debería regular todo lo concerniente a educación musical. En cambio, esto sólo se hace en Egipto. Allí determinan cuáles son las melodías adecuadas para la educación y censuran a aquellos artistas que se salen de los cánones establecidos. Las buenas melodías tienen origen divino y en Egipto son las compuestas por Isis.

A continuación, Platón se plantea cómo se debe juzgar a los artistas y quién debe hacerlo. Pone el ejemplo de un certamen cualquiera al que acudiese toda la ciudad y cada estamento votase a los candidatos. Los niños votarían a los títeres, los jóvenes y mujeres las tragedias, etc. Pero quienes deben triunfar deben ser los elegidos por los hombres de edad madura, ya que éstos tienen más experiencia. Además, la multitud sólo juzga la música por el placer, pero el verdadero juez no debe hacerlo por esto. Tras todo esto, llega a la conclusión de que hay que educar a los niños desde pequeños para que aprendan a distinguir lo bueno de lo malo. La forma de educarlos es darle nombres de juegos a los cantos, omitiendo cualquier signo de seriedad.

Además, el dirigente político debe velar porque los artistas compongan conforme a lo que se determine como recto y apropiado para la educación. Clinias apunta que esto no sucede, que se hacen innovaciones en la música y que las leyes no recogen nada de esto. Su interlocutor le contesta posteriormente que precisamente son estas normas las que ambos deben difundir, diciéndole a los artistas cómo han de componer.



En la página 147 se plantea qué hombres son más afortunados, si los que viven más rectamente o los que se dejan llevar por los placeres. Platón se decanta por la “vida justa y piadosa” y que esta creencia ha de ser adoptada por los jóvenes.

A partir de la página 150, Platón se adentra en la clasificación de los cantos. Concretamente, estipula que debe haber tres coros: el de Apolo, el de las Musas y el de Dionisos. Todo el mundo debe cantar, debe generalizarse el gusto de la gente por los himnos. Los ancianos, en honor a Dionisos y para librarse del pudor que pueda provocarles cantar en público a su edad, pueden recurrir al vino.

En el epígrafe 668a, Platón expone una idea importante: la música no se juzga por el placer sino por su rectitud a la hora de imitar la belleza. El arte es imitación y para apreciarla hay que conocer qué pretende imitar, la técnica utilizada para llevar a cabo tal imitación y el valor moral de la obra. La música, si no sigue estos parámetros, puede resultar más dañina que cualquier otra disciplina. Las Musas jamás se equivocarán al componer melodías, pero el hombre puede confundirse.



En la página 159, Platón aporta la idea de que la música debe estar al servicio del texto, que no sirve de nada utilizar sólo música instrumental.

Poco después (página 160), apunta que los artistas sólo tienen la habilidad técnica pero que no tienen la capacidad de decidir cuál obra es bella y cuál no. Eso es función de los ancianos.



Al final del texto (página 161), vuelve al coro dionisíaco y a su vinculación con la bebida. Ahora añade que deben legislarse los banquetes, ya que estos hacen que los hombres se emborrachen y no sean dueños de sí mismos. Los generales son quienes deben velar por que estas leyes se cumplan, ya que beber exige tanta disciplina como la guerra. Platón cuenta el relato de Dionisos, en el que se narra cómo éste, hijo nacido de un adulterio de Zeus, se volvió loco por culpa de su madrastra y esposa de su padre, Hera. El vino nos hace perder el juicio, según algunas fuentes, porque Dionisos se lo dio a los hombres como venganza. Pero Platón se queda con otra razón: que se nos dejó para librarnos de la vergüenza.

Antes de continuar con el tema de la bebida, realiza algunas definiciones: el canto coral como educación, la música como voz que se dirige al alma con el fin de llegar a la virtud y el baile como juego natural del hombre de saltar con sentido del ritmo.

El texto concluye con lo que Platón considera que es la utilidad de la embriaguez. Ésta debe darse en las condiciones expuestas anteriormente, no tomada como juego.









• Ideas



La idea principal gira en torno al papel de la música en la educación y en la vida de las personas. De ello, surgen muchos apartados importantes:

1. La música afecta al alma (ethos): el hombre que cante melodías rectas será bien educado; el hombre que cante melodías “malas”, resultará dañado.

2. La música no se juzga por el placer que cause: por esto, el vulgo no puede decidir si un canto es bueno o malo, ya que se dejarían llevar por el placer. Para esto están los ancianos, que tienen la experiencia necesaria.

3. La música debe formar parte de la educación para enseñar qué es bueno y qué es malo y para establecer un equilibrio entre el vicio y el placer, el amor y el odio.

4. Se debe censurar la música que innove o se salga de la establecida como buena música.

5. Clasificación de cantos: el de las Musas, el de Apolo y el de Dionisos. Deben cantarse por todos.

6. El arte es imitación.

7. La música está al servicio del texto.





• Estructura



En el texto se distinguen varias partes:

1. La música y la educación (desde el comienzo hasta la pág. 138): se habla de qué aporta la música a la vida humana.

2. La música en la sociedad (pág. 138- pág. 150): leyes en torno a la música, cómo juzgarla y la vida justa.

3. Clasificación de los cantos (pág. 150- pág. 154)

4. La música como arte imitativa (pág. 155- pág. 160)

5. Dionisos y la bebida (pág.161- pág. 163)

6. Definiciones de canto coral, música y baile (pág. 164- pág. 165).

7. La embriaguez (pág.165- pág. 166).









• Relación del texto con su época y con la actualidad



Como comentábamos al comienzo, Platón se vio influenciado por los acontecimientos terribles de su época (guerras, muerte de Sócrates...). Esto le llevó a cuestionarse la organización del sistema en el que vivía. Por ello, elaboró una teoría política, una tesis sobre la ciudad en la que manifestó su preocupación por hacer más feliz y justa la vida de los ciudadanos.

La idea de la música en la educación no es nueva y ello relaciona al texto con épocas anteriores, por ejemplo, con los pitagóricos. De ellos recoge además la idea de música y ethos.

En la actualidad, la mayoría de las ideas del texto de Platón son inconcebibles (censura de artistas, la música no se juzga por el placer, la música debe estar al servicio exclusivamente del texto...) pero hay algunas que sí perduran. Por ejemplo, es evidente que la música afecta a nuestro carácter, nuestros sentimientos varían en función del estilo de música que escuchemos en cada momento. Existe también la creencia de que existen músicas buenas y malas y que ellas nos hacen mejores o peores personas. Personalmente, no comparto esta opinión. Primeramente porque no existe un criterio extendido que estipule cuál es la música buena y cuál la mala y un por qué de esta clasificación. Y en segundo lugar, porque está demostrado que el carácter del ser humano depende de muchos factores entre los cuales no está la música que escuche. A lo largo de la historia, personajes terribles han sido amantes de la música clásica (supuesta música buena).

Como conclusión, para Platón la política es una ciencia cuyo fin es hacer de los ciudadanos unos hombres mejores. Esto sólo puede lograrse a través de un conocimiento que permita distinguir lo bueno de lo malo. La base de la reforma platónica será pues la educación de los gobernantes. En la actualidad, en cambio y a pesar de su lógica, no se plantea esta cuestión.

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