30 enero 2010

GOETHE Y BEETHOVEN

BIOGRAFÍAS



Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832)


Nació en Frankfurt. De inteligencia superdotada y enfermiza curiosidad, hizo prácticamente de todo y llegó a acumular una gran cultura: estudió lenguas y sentía predilección por las artes (escribía poemas y dibujaba) aunque también se interesó por la geología, la química y la medicina. Estudió, además, derecho en Leipzig, donde conoció los escritos de Winckelmann sobre arte y cultura griegas, pero enfermó y tuvo que abandonar los estudios y volver a Frankfurt. Katharina von Klettenberg, amiga de su madre, le cuidó y le introdujo en el misticismo pietista, (sentimiento dentro de la confesión protestante). Fue entonces cuando compuso sus primeros poemas.

Retomó los estudios en 1770 en Estrasburgo y los concluyó al año siguiente. Allí conoció a Friederike Brion, que le inspiró la mayoría de sus personajes femeninos, y trabó amistad con el filósofo Johann Gottfried von Herder, que le introdujo en la poesía popular alemana, le descubrió el universo de Shakespeare y le liberó definitivamente del Neoclasicismo francés.

De nuevo en Frankfurt, escribió Götz von Berlichingen y Penas del joven Werter (narra la historia de un amor no correspondido que provoca el suicidio del protagonista. Tuvo un éxito extraordinario en toda Europa, imponiendo hasta una moda en el vestir y hablar de la juventud, basada en el personaje de Werter), y colaboró con Herder en la redacción del manifiesto del movimiento Sturm und Drang (“Tempestad y empuje”), considerado el preludio del Romanticismo en Alemania: Sobre el estilo y el arte alemán (1773). En esta obra se reivindica la poesía de James MacPherson y de Shakespeare.

Entre 1772 y 1775 escribió además los dramas Clavijo y Stella.

Como no consiguió abrir en Frankfurt un bufete de abogado, y como además había roto su compromiso de matrimonio con Lili Schömemann, aceptó la invitación a la Corte de Weimar de Carlos-Augusto, y marchó hacia allá. Entró al servicio del príncipe heredero Carlos Augusto y fijó su residencia en Weimar ya hasta su muerte. Las tareas que éste le encomendó le hicieron abandonar prácticamente la literatura durante casi diez años.

Anna Amalia, madre de Carlos Augusto, lo incluyó en su círculo de intelectuales, junto con Herder y Schiller.

Inició en esa época sus investigaciones científicas. Interesado por la óptica, concibió una teoría distinta a la de Isaac Newton sobre los colores y también investigó en geología, química y osteología, disciplina esta última en que descubrió el hueso intermaxilar en 1784, que pone una de las primeras piedras en la teoría de la evolución del hombre, aunque en esto se le adelantó por muy poco un anatomista francés, lo que le supuso una gran frustración.

Se relacionó con la alta aristocracia y conoció a personajes como Napoleón Bonaparte, Beethoven y Arthur Schopenhauer.

En 1782 fue añadida la partícula von a su apellido por el mismo Duque Carlos-Augusto pese a las protestas de la nobleza, para formar parte de la Corte con un cargo equiparable al de los restantes ministros, pertenecientes todos a ella.

Ingresó en la Masonería en 1783. En 1830, dos años antes de su muerte, Goethe compuso un poema titulado Para la fiesta de San Juan de 1830, en ocasión de celebrarse su cincuentenario como miembro de la masonería. Su condición de masón influye en su obra, especialmente en Fausto.

Por otra parte, seguía profundizando en el estudio del teatro de William Shakespeare y de Pedro Calderón de la Barca, algunas de cuyas obras (por ejemplo, El príncipe constante de Calderón) hace representar con éxito como encargado del teatro en la Corte de Weimar.

Gracias a Goethe, Weimar se convirtió en el auténtico centro cultural de Alemania; allí compuso poemas inspirados por Charlotte von Stein y empezó la redacción de sus obras más ambiciosas, como sus dramas Ifigenia en Táuride, Egmont y Fausto, que luego revisaría a fondo tras la profunda impresión que recibió en su trascendental viaje a Italia (1786–1788), que cambió su desequilibrada estética romántica por el equilibrio clásico. Empezó en Venecia, donde compuso sus Epigramas venecianos, y terminó en Roma, donde estudió la cultura grecolatina a fondo; de esta época son sus Elegías romanas. El viaje a Italia supone el comienzo de su periodo clásico.

A su regreso a Weimar se encuentra una gran oposición a su nueva estética, unida al escándalo de que vivía con una jovencita, Christiane Vulpius, que le dio un hijo, Julius August Walther von Goethe (1789–1830), y cuatro abortos sucesivos posteriores.

Se entrevistó con Napoleón I en 1808, cuando el ejército francés ocupaba parte del territorio prusiano en el marco de las guerras Napoleónicas. La Revolución francesa supuso para Goethe un gran trastorno. Eso se plasmó en algunas obras de entonces, como la colección de novelas breves Conversaciones de emigrados alemanes, la obra épica Germán y Dorotea y la tragedia La hija natural.

Goethe murió en Weimar el 22 de marzo de 1832. La versión final de su gran poema coral Fausto apareció póstuma en 1832.




Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Nació en Bonn, aunque su familia era originaria de Brabante, en Bélgica. Su abuelo era el director de capilla de la corte y su padre fue cantor y músico en la corte de Bonn. Éste, al observar la facilidad de Ludwig para la música, intentó hacer de él un nuevo Mozart.

Con siete años, Beethoven hizo su primera actuación en público en Colonia. Su padre anunció que tenía 6 años, para hacerlo ver como más precoz. Por esto, Beethoven siempre pensó que era más joven de lo que era en realidad. Incluso años más tarde, cuando recibió una copia de su certificado de bautismo, pensó que pertenecía a su hermano Ludwig Maria, que había nacido dos años antes que el, y que había muerto a los pocos días de nacido.

Aparte de con su padre, Beethoven estudió órgano y composición con Gottlob Neefe. Éste reconoció el genio de Beethoven inmediatamente. Además de proporcionarle conocimientos sobre la teoría de la música le acercó las obras de los mas importantes pensadores, antiguos y contemporáneos.

Con once años, publicó su primera composición: 9 Variaciones sobre una Marcha de Erns Christoph Dressler.

En 1784, por recomendación de Neefe, Ludwig fue contratado como músico en la corte de Maximilian Franz, Elector de Colonia. Este puesto le permitió frecuentar la música de los viejos maestros en la orquesta. También esto le permitió la entrada en nuevos círculos sociales. El Príncipe Maximilian Franz estaba consciente del talento de Beethoven, y por lo mismo, en 1787 lo envió a Viena a estudiar con Mozart y proseguir su educación.

Tras la muerte de su madre en 1787 por tuberculosis, Ludwig tuvo que reemplazar económicamente a su padre en el hogar, aunque cinco años más tarde, en 1792, volvió a tener la oportunidad de proseguir su educación musical en Viena, y ya nunca volvió a su pueblo natal. La noche antes de partir, su amigo el conde Waldstein le escribió en su diario: "recibirás el espíritu de Mozart de las manos de Haydn…"

En Viena, tomó lecciones de composición con Haydn, después contrapunto con Alberchtsberger, y lírica con Salieri. Destacó por su virtuosismo en el piano y sus improvisaciones, y por ello se convirtió en el músico de moda en la aristocrática y musical capital de los Haugsburg. Todos en el mundo aristocrático musical de Viena admiraban al joven compositor. Estos amantes de la música se convirtieron rápidamente en sus mecenas. A menudo tenía peleas con ellos, debido a su fuerte carácter.

En 1794, Beethoven publica su Opus Nº 1, tres Tríos para Piano, violín y cello. El año siguiente pudo realizar su primer concierto público en Viena en la cual interpretó sus propias obras.

En 1800, Beethoven organizó un nuevo concierto en Viena, que esta vez incluyó la presentación de su Primera Sinfonía.

En 1801, Beethoven confesó a su amigo Wegeler, en Bonn, su preocupación acerca de su progresiva sordera. En Heiligenstadt, el año siguiente escribe el famoso texto en el cual expresa su desesperación y disgusto ante la injusticia de la vida: que él, un músico, pudiera volverse sordo era algo que no podía concebir. Incluso contempló la idea del suicidio, pero la música y su convicción de que había "algo" que él debía concretar en ese campo, hizo que siguiera adelante. Tras realizar este Testamento compuso la sonata Opus 31, La Tempestad, y la Segunda y Tercera Sinfonías.

Entre 1804 y 1807 estuvo enamorado de la joven y bella Condesa Josephine Brusnwik viuda del Conde Deym. La condesa correspondía a su amor pero éste no pudo realizarse por las rígidas restricciones sociales de la época y la estricta separación entre la nobleza y el vulgo. Esta relación terminó en 1808.

Mientras tanto Beethoven había finalmente terminado su única ópera, Leonora, a la que cambió el nombre por Fidelio.

En 1809, descontento de su situación en Viena, especialmente por el aspecto económico, se planteó la invitación de Jerome Bonaparte para trasladarse a Holanda. Aunque su amiga la Condesa Anna Marie Erdödy logró que se quedara en Viena con la ayuda de sus más ricos admiradores: El Archiduque Rodolfo; el Príncipe Lobkowitz y el Príncipe Kinsky. Estos aristócratas ofrecieron a Beethoven una pensión anual de 4.000 florines, permitiéndole de esta manera vivir sin ninguna clase de apremio económico. Esta pensión, hizo de él, el primer artista y compositor independiente de la historia. Era libre de escribir lo que quisiera, su única condición es que se quedase en Viena.

Pero el Príncipe Lobkowitz tuvo un quebranto económico, y el Príncipe Kinsky murió en una caída de su caballo. Los herederos de Kinsky decidieron no pagar las obligaciones financieras que el Príncipe había contraído con Beethoven, por lo que comenzaron las dificultades del compositor para mantener su independencia económica.

Entonces Maelzel, el inventor del metrónomo, contactó con Beethoven. Éste ya había conocido a Beethoven y le había construido varios instrumentos para ayudarlo con sus dificultades auditivas. En 1813, Beethoven compuso La Victoria de Wellington un trabajo escrito para el instrumento mecánico construido por Maelzel, el "panharmonicon". Pero fue el metrónomo el aparato que más entusiasmó a Beethoven y comenzó a anotarlo en sus partituras.

En 1814, con el Congreso de Viena, se realizaron numerosos conciertos con su música como parte de las celebraciones, y fue invitado a tocar muchas veces, recibiendo admiración y reconocimiento de los cuales podía estar perfectamente orgulloso.

En 1815 murió su hermano menor, dejando a su esposa y a su hijo de nueve años, Karl. Éste cambiaría la vida del compositor drásticamente, ya que su hermano quería que fuera Ludwig quien se ocupara de él. Todo esto fue la causa de un muy largo juicio entre la madre del niño y Beethoven, y el origen de sufrimiento, conflicto y numerosas preocupaciones para él.

El 1816, Carl Czerny (futuro maestro de Franz Liszt, y antiguo alumno de Beethoven) se tornó maestro de música de Karl, pero no encontró talento musical en el niño, cosa que desilusionó a Beethoven.

En 1822 conoció a Rossini. La barrera del idioma y la sordera de Beethoven ocasionaron que sólo pudieran intercambiar breves palabras. Además, el compositor alemán apenas toleraba la ópera italiana

En 1823 la Novena Sinfonía estaba prácticamente terminada. Liszt, que tenía entonces 11 años, conoció a Beethoven, cuando el maestro acudió a su concierto y felicitó al niño. El joven virtuoso, años más tarde, transcribió todas las sinfonías de Beethoven para piano, y fue un gran interprete de su obra.

El 7 de Mayo de 1824 fue la fecha del estreno de la Novena Sinfonía, y a pesar de las dificultades técnicas de la música y los problemas de la exigencia en las partes cantadas, fue un éxito rotundo. Lamentablemente este éxito no lo fue económicamente. Entonces, lleno de preocupaciones, enfermedad y disgustos, pero también de una serenidad excepcional, comenzó el periodo de los Últimos Cuartetos.

A finales de 1826 se resfrió seriamente volviendo de la propiedad de su hermano Johann, donde había pasado el verano y con el cual había peleado. La enfermedad se complicó asociándose a problemas hepáticos de los que Beethoven había sufrido toda la vida. Finalmente, después de una enfermedad dolorosa de tres meses Beethoven murió el 26 de Marzo de 1827.

Entre 10.000 y 30.000 personas acudieron a su funeral. Schubert, muy tímido y un gran admirador del compositor (que nunca se animó a acercársele) fue uno de los que cargaron el cajón, con otros músicos. Schubert murió el año siguiente y pidió ser enterrado al lado de Beethoven.








OBRA: EGMONT



Egmont como personaje histórico

El Conde de Egmont (1522 -1568) fue general y hombre de estado de Flandes y caballero de la Orden del Toisón de Oro (orden de caballería fundada en 1429 por Felipe III de Borgoña, para celebrar su matrimonio con la princesa portuguesa Isabel de Avis, siguiendo el modelo de la Orden de la Jarretera inglesa, de la que Felipe había sido elegido miembro en 1422, pero dedicada a San Andrés).Era descendiente de una de las familias más ricas de los Países Bajos y primo del rey Felipe II.

Recibió educación militar en España. Al servicio de la corona española derrotó al ejército francés en la batalla de San Quintín en 1557 y en la batalla de Gravelinas en 1558. En estas batallas fue el más valiente y el mejor líder.

Junto con Guillermo de Orange y el conde de Hoorn protestó por la implantación de la inquisición en los Países Bajos por el cardenal Granvela, obispo de Arras. Egmont se dirigió en 1565 a la corte de Felipe II en Madrid para abogar por un cambio en la política religiosa del rey en los Países Bajos, donde se le entretuvo durante meses y se le hizo creer que sus gestiones estaban dando resultado. Con la decisión del rey de no permitir la libertad religiosa de sus súbditos flamencos, Egmont se fue distanciando del monarca.

Tras el estallido de las revueltas de los protestantes contra el Oficialismo Católico Hispano de 1566 en Amberes, que Egmont deploró como católico, el rey envió al duque de Alba a Bruselas al frente de un ejército para perseguir a los culpables. El duque arrestó y condenó a muerte por traición a Egmont y al conde de Hoorn a pesar de que siempre manifestaron su lealtad al rey. Egmont fue decapitado con un hacha en la Plaza Mayor de Bruselas el 5 de junio de 1568. Cuando le iban a cortar la cabeza, Egmont declaró ser leal a la Religión Católica y a su rey Felipe II y les encomendó el cuidado de su esposa y sus 11 hijos que finalmente les fue confiscada su fortuna.



Egmont como personaje literario

Goethe se conmovió con este inocente personaje histórico y compuso esta genuina tragedia con su mejor. El personaje central es cortesano y popular al mismo tiempo. Es risueño y jovial, pintoresco y rico, aunque guarda bajo su arrogante estampa un pensamiento grave (el de la libertad de su pueblo, oprimido por el rey de España) y un amor serio (el de Clara, una burguesa modesta). Egmont Encarna la figura del patriota. Es presentado por Goethe como un idealista cándido y confiado, como un hombre libre hasta en la muerte. Beethoven se siente plenamente identificado con él. Por ello, la música que compuso para este drama mostraba la glorificación de este héroe, que combatía por la libertad y que estaba convencido de que su muerte sería el símbolo capaz de llevar al pueblo a vencer a la tiranía.

Por su concepción y desarrollo, "Egmont" es considerada por muchos críticos como la obra teatral más perfecta de Goethe. Se caracteriza por su desenlace dramático y se agrupa en torno a un episodio central claro y definido: la prisión del conde de Egmont en manos del Gran Duque de Alba.

En cuanto a Beethoven, en el momento en el que compuso la obertura las dificultades lo asediaban. Primero, los disgustos de tipo familiar con su hermano Carlos. Luego, las amenazas de una nueva guerra contra Francia, que estalló en abril de 1809 y se prolongó hasta octubre; después, la ocupación de Viena, las privaciones y la miseria durante todo el verano. La artillería francesa bombardeó la ciudad en mayo y Beethoven, para no oír el ruido del cañón que desgarra sus oídos enfermos, sólo tiene un refugio: una cueva, en la que se tapa la cabeza con almohadones.

En esta época, su patriotismo se convirtió en una nueva fuente de inspiración y el Quinto Concierto para piano y orquesta (op. 73) puede interpretarse como el eco de un movimiento de liberación nacional. Los cuadernos de apuntes de esta obra son más elocuentes que los de otras muchas. En torno a los motivos que conforman el primer movimiento, Beethoven escribió frases como “canto de triunfo para el combate”, “ataque” o “victoria”. Lo mismo pasa con el sobrenombre de “emperador” que se le dio al poco tiempo de su estreno en función del acento heroico que lo caracteriza.

Esta misma alegría triunfal es la que inspira la Fantasía (op. 77) y las oberturas de Coriolano y Egmont.

En la obertura, Beethoven presenta diversos pasajes del drama de Egmont como si de música programática se tratara. Esto podemos verlo, por ejemplo, justo antes de la entrada del compás binario, cuando los violines asemejan el acto de su decapitación o cómo el tutti final parece ser el pueblo exigiendo la revolución.



Divulgación de la obra

Actualmente, cuando hablamos de Egmont nos referimos generalmente a la obertura de Beethoven antes que al drama de Goethe.

Como obra musical es muy común dentro de los programas de concierto de las más prestigiosas orquestas del mundo, siendo famosas las interpretaciones que de ella han realizado directores de la talla de Bernstein, Karajan o Abbado. Hay que señalar que se procedió a instrumentarla para banda, por lo que es una obra muy recurrente también para este tipo de formaciones.

En cuanto al drama de Goethe, en la actualidad es muy difícil, si no casi imposible, de encontrar en la mayoría de las librerías e incluso bibliotecas. También brillan por su ausencia las representaciones de la obra (está escrita en forma de teatro).

Por tanto, y a modo de epílogo, resaltar que ha sido Beethoven, quizá por su mayor popularidad, el más recordado de los dos artistas cuando de Egmont se trata, a pesar de que la idea original fue de Goethe. Es por esto por lo que vuelvo a insistir en la figura de Bettina Brentano, ya que sin ella seguramente la figura de Egmont (tanto como personaje histórico como parte de la novela de Goethe) hubiera caído en el olvido, igual que lo han hecho tantas mujeres, como ella, a lo largo de la historia.




GOETHE Y BEETHOVEN


Bettina Brentano

El 24 de mayo de 1810 Viena asistió al estreno de la obra fruto de los mayores genios del siglo. Pero Beethoven no había tenido ocasión de hablar con Goethe, ya que éste, influenciado por su consejero Zelter, estaba a la defensiva frente a un compositor que le presentaban como un monstruo.

Se conocieron por fin a finales de Julio de 1812. Su encuentro tuvo lugar gracias a Bettina Brentano, una joven de veinticinco años amiga de Goethe y amante de la música.

Aparentemente, como nos han hecho creer a lo largo de toda la historia, la mujer no representa un papel importante en ningún ámbito cultural, especialmente en la música. Siempre se censuró su capacidad creadora así como la posibilidad de que alguna hiciera algo digno de mencionar en los libros de historia. Tras una exhaustiva investigación, nos llevamos la grata sorpresa de que la artífice de la relación entre dos de los grandes genios que ha habido y habrá jamás fue una mujer. Una mujer cuya historia es histriónica incluso para los tiempos que corren.

Bettina Brentano fue hermana y esposa de poetas, además de musa para muchos artistas. Nació en Frankfurt en 1785. Su abuela, sorprendentemente, era una novelista aclamada y su madre había sido el primer gran amor de Goethe, por lo que Bettina creció pensando que él era parte de la familia. Además, su hermano Clemens la animó a que leyera obras suyas y ella rápidamente enloqueció por el personaje de Mignon de Los años de aprendizaje de Wilhelm Meister. Poco a poco fue concibiendo una gran pasión por Goethe.

Su primer amor fue una chica cinco años mayor que ella, una poetisa que vivía en un convento: Karoline von Günderrode.

En 1807 conoció personalmente a Goethe: él tenía 58 años; ella, 21. Cuando él le preguntó qué le interesaba, ella respondió: "Nada me interesa, sólo usted". Goethe la invitó a su casa. Ella saltó en su regazo, le rodeó el cuello con sus brazos y se quedó dormida. Bettina quería ser su musa, pero Goethe se sentía abrumado y prefería tenerla a cierta distancia.

A su vez, Bettina acechaba a Beethoven. Un día, mientras el compositor casi sordo estaba trabajando en su piano, sintió unas manos sobre sus hombros. Se dio la vuelta enfurecido y se encontró con una joven atractiva que le hablaba melodiosamente al oído: "Me llamo Brentano".

Algunos especularon con que la misteriosa Amada Inmortal de Beethoven era Bettina. Aunque no lo era, fue a través de ella como conoció a la mujer que puede haber sido la verdadera Amada Inmortal: la cuñada de Bettina, Antonie Brentano.

Bettina se había propuesto unir a Goethe y a Beethoven. En las cartas que publicó en Correspondencia de Goethe con un niño, citaba la visión extasiada que tenía Beethoven de su arte: "La música es una revelación superior que toda la sabiduría y la filosofía, el vino que inspira a uno a nuevos procesos creativos, y yo soy el Baco que extrae este glorioso vino para la humanidad. Quienes entiendan mi música se sentirán liberados de todas las miserias que otros acarrean consigo". Aunque esta es una de las declaraciones más famosas del compositor sobre su música, estas palabras pertenecen a Bettina, no a Beethoven. Ella las imaginó.

Hasta donde sabemos, Bettina nunca fue la amante física de Beethoven o de Goethe. Goethe se sentía fascinado por ella, le gustaban las mujeres jóvenes. Ella aspiraba a ser su amante, pero terminó siendo demasiado para él. Él la convirtió, junto con sus cartas, en material para sus libros y poemas, pero la mantuvo lejos.

Otros músicos de la talla de Brahms, Liszt o Schumann se vieron influenciados por esta mujer.

Bettina conquistó a Beethoven por su juventud, su belleza y su sensibilidad. Le habló de Goethe, y a éste de Beethoven, lo que despertó la curiosidad del poeta y lo sacó de su altiva indiferencia hacia el compositor.

Al fin, Goethe invitó a Beethoven a Weimar para agradecerle la música de Egmont y le confesó cuánto le alegraba conocerle. Los dos grandes artistas, se admiraron mutuamente pero no pudieron comprenderse. El compositor juzgó al poeta como demasiado servil con la aristocracia, y el poeta opinó que Beethoven era un ser "indomable". Pese a esto, la admiración de Beethoven hacia Goethe como poeta no disminuyó, al contrario, continuó poniendo música a muchos de sus poemas, y lo reverenció bajo ese aspecto hasta el final de su vida. Siempre lamentó no haber sido mejor comprendido por Goethe. Éste dijo de Beethoven: “Nunca he visto a un artista más concentrado, más enérgico, más sensible. Comprendo muy bien hasta qué punto puede sorprender su actitud”. Más adelante añadió sobre él: “Su talento me admira, pero desgraciadamente, su personalidad es indómita. Sin duda, no le falta razón al encontrar detestable al mundo, pero, en verdad, no le hace por ello más agradable ni para él ni para los demás.”



Sturm und Drang

Además de por su obra en común (Egmont), Beethoven y Goethe se asocian por el estilo que les une: el Sturm und Drang.

Es una corriente propia de la transición al Romanticismo, que anticipa las características de éste, así como se opone a la Ilustración alemana. Los estímulos principales para el Sturm und Drag vienen de Hamann y de su discípulo Herder. El nombre proviene de una pieza teatral de Friedrich Maximilian Klinger, Sturm und Drang, "tempestad y empuje".

Los principales representantes de este estilo en literatura fueron el mismo Goethe, Herder, Schiller, Hölderlin, Klopstock, Reinhold Lenz, Heinrich Leopold Wagner y Müller. Estos autores alemanes se convirtieron en líderes culturales en Europa en un tiempo en el que muchos consideraban que Francia era el centro del desarrollo literario. Fueron precursores del Romanticismo, por sus ideas de libertad absoluta y de abolición de toda traba. Se ve en todos ellos una clara conquista de la libertad así como la incidencia en el mundo de las pasiones y los sentimientos del individuo frente a la razón y a toda atadura formal. Fueron los primeros en expresar como artistas sus propios sentimientos (individualismo y subjetivismo), se caracterizaban por el idealismo, a la vez que el pesimismo ya que sufrían por lo inalcanzable, lo infinito. Se interesaban por su propio país: su historia y leyendas, así como temas de la Edad Media, eran su fuente de inspiración. Tenían predilección por la naturaleza, los paisajes salvajes, las tormentas, los escenarios nocturnos… Rechazaban las reglas del firme estilo neoclásico del siglo XVIII. Frente a los fríos modelos del Neoclasicismo de origen francés, el Sturm und Drang estableció como fuente de inspiración el sentimiento en vez de la razón y tuvo como modelos las obras de William Shakespeare, Jean-Jacques Rousseau y Lessing.

El Sturm und Drang fue revolucionario en cuanto al hincapié que hace en el malestar del hombre en la sociedad, oprimido por las diferencias sociales y las hipocresías morales.

La principal característica de los seguidores del Sturm und Drang es que no comprendían al mundo, les resultaba misterioso y no podían conquistarlo.

Como dato anecdótico podemos señalar que en Austria se llama actualmente sturm un drang a un joven que pasa su vida de fiesta en fiesta, teniendo relaciones superficiales simultáneas sin poder comprometerse con ninguna.

Beethoven, no siendo considerado un romántico a enteramente, posee rasgos que hacen acercarlo a este movimiento. Esto podemos verlo en su Sinfonía N. 3 (“Eroica”). Otros compositores influidos por esta corriente fueron Schumann, Schubert y Chopin.







BIBLIOGRAFÍA



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VARIOS AUTORES. Música (Tomo 20 La Enciclopedia del Estudiante). Madrid: Santillana-Educación (2005).



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