30 enero 2010

BREVE ACERCAMIENTO A LA MÚSICA AFRICANA

Introducción: ¿Por qué son tan diferentes la música africana y la occidental?

Hay un gran distanciamiento entre la música clásica occidental y la música africana, cuyo conocimiento, ejecución y apreciación parecen regidos por criterios diferentes.

Cada cultura da prioridad a uno o varios sentidos en su comprensión del mundo. En nuestra civilización es el ojo mientras que en las sociedades negras se da más importancia al oído. Los occidentales tendemos a apreciar la música de una forma más cerebral, leyendo la obra a través de una partitura y guiándonos por los principios de disciplinas tales como la musicología, la sociología o la filosofía de la música. Algunas partituras musicales contemporáneas, por la abundancia de símbolos gráficos, se aproximan cada vez más al arte plástico. Además, en occidente se hace una gran distinción entre la música “seria” (clásica) y la popular, desvalorizando a esta última. Se separa, también, la música de la danza y de la palabra, íntimamente ligadas en las sociedades negras, donde hay gran afición por las fábulas cantadas (mvet camerunés en particular), los cuentos bailados (kont de Santa Lucía y Suriname), los sainetes danzados y cantados (nummies, relatos bíblicos o a veces shakespearianos, de origen inglés, con acompañamiento de música, danza y canto, muy difundidos en el Caribe anglófono), etc.

Otra diferencia marcada entre Occidente y el África negra es el aprecio que hacemos en nuestra civilización por las pautas establecidas, mientras que en África se valora más la imaginación y la improvisación en la música y la danza.

La interpretación de la obra occidental, con el ceremonial que la rodea (el concierto se da en un escenario elevado, separado del público, con un director de orquesta que impone su concepción de la obra y los músicos avistados con su atuendo de gala) demuestra la distancia que la separa del oyente, que no participa físicamente en el fenómeno musical y no está autorizado a bailar con la música o exteriorizar de manera demasiado visible sus emociones. Ese fenómeno corresponde sin duda a la exaltación del yo propia del mundo occidental, mientras que en África la comunidad es más importante que el individuo en sí, por lo que cuando se hace música, todos participan de ella.



MÚSICA AFRICANA



África es un continente con un rango de diferencias étnicas, culturales y lingüísticas enorme por lo que su música no puede ser explicada con una descripción general, aunque sí hay similitudes regionales entre grupos diferentes.

El desierto del Sahara divide a África en dos regiones musicales diferenciadas: la música del norte tiene una conexión con la música del medio este europeo; la música subsahariana es conocida por sus ritmos sofisticados.

Para los africanos, “la música es el arte de cantar a la vida” (Francis Bebey, músico camerunés).





Funciones de la música en África



Tradicionalmente, la música en África ha estado siempre vinculada a la religión:

• Islam: considera que la música desvía a la gente de su fin principal, el culto a dios. En estas sociedades, la música se permite durante periodos.

• Religiones tradicionales: la música va ligada a los actos sociales de dimensión religiosa o se usa para comunicar con lo sobrenatural, utilizándola en la curación de las personas, en los dominios diarios de caza, la pesca o las actividades agrícolas.

• Religiones cristianizadas: no se reprime la música, pero se ha intentado que sea utilizada únicamente como participante de las ceremonias religiosas.

Además de con la religión, la música está ligada a los acontecimientos más cotidianos de la vida.





Tribus más importantes



• Wagogo: tribu que habita en la meseta central de Tanzania. No viven en una pequeña aldea, sino repartidos en muchas a lo largo de un extenso territorio. La música está presente en todos los momentos transcendentes de la vida de los wagogos: recepciones de autoridades, bodas, ritos de iniciación de los jóvenes, en sus momentos de diversión… Sus cantos dependen de la inspiración del momento, ya que su música no está escrita sino que pasa de generación a generación. Destacan sus polifonías vocales y sus danzas. Sus fórmulas métricas habituales están basadas en un total de 6 unidades mínimas repartidas de dos en dos entre dos ejecutantes, mientras que los demás realizan proporciones del tipo 4x3, cuyo máximo común múltiplo global es, pues, siempre 12. Hay otras en las que se dan períodos de 12 pulsaciones por un lado y 24 de otro, y, al mismo tiempo 18 de un lado y otras 18 del otro, de manera que se establece un nexo "x" entre los períodos hasta llegar al punto de enlace entre ellos.

• Pigmeos: viven en la selva ecuatorial que se extiende desde Camerún y Gabón en el Oeste hasta el sureste de Zaire. Son cazadores y recolectores que interpretan cánticos corales que reflejan el orden social no-jerárquico y su relación con la naturaleza. En su música se dan ritmos muy complejos en los que hay que alcanzar 72 valores mínimos para comenzar un nuevo macro período. Estos 72 valores se pueden dividir de diferentes formas: una fórmula 3-3-3-3 (4x3) y otra que completa 12 valores pero dividiendo asimétricamente la misma cifra en 7+5, es decir: 2-2-3 / 2-3 y, sobre esta base, el canto se divide en períodos de 18+18 hasta sumar 72 antes de volver al punto de partida, y así sucesivamente.





Ritmo



En la música africana, a diferencia de la música medieval, en la que encontramos motetes isorrítmicos donde siempre queda un resto, un pequeño fragmento que uno no sabe dónde encajar, todo está perfecta y milimétricamente ajustado.

El pulso es la llave maestra que abre todas las puertas de la rítmica africana y sin la cual sería imposible orientarse ni entender cómo está concebida una polirritmia. El 3 contra 4 es muy común.

A pesar de la complejidad rítmica de la música africana, ésta se ha desarrollado sin contar con representación gráfica alguna, al contrario que la música occidental, cuya polifonía pudo desarrollarse únicamente gracias a la notación.





Escalas



Varían entre unas regiones y otras. Hay escalas tanto diatónicas como pentatónicas. Los intervalos suelen ser distintos a los que encontramos en la música occidental.

Suele haber un líder que entona un motivo en solitario para que el resto del grupo conteste.

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