30 enero 2010

Adagio (ALBINONI)

ADAGIO EN SOL MENOR (T. ALBINONI)



• Aspectos técnicos

El adagio en sol menor de Tomasso Albinoni forma parte de las obras llamadas clásicos populares, es decir, se trata de una pieza reconocida por la mayor parte del público no especializado. Es muy probable que esto se deba a su melodía lírica, melancólica y triste. No obstante, esta melodía no es demasiado elaborada, ya que el compositor la desarrolla a través de progresiones, bien sobre el tema principal o sobre temas secundarios. Claramente se trata de una textura basada en la melodía acompañada; el protagonista indiscutible de esta melodía es el violín, pasando a un segundo plano el resto de la cuerda. Hay que citar, además del violín, al órgano, que efectúa temas introductorios como solista. Este hecho puede cambiar según el intérprete: en algunas versiones este protagonismo del órgano (sobre todo en la parte central) es abolido y sustituido por el violín.

Como he adelantado, el ritmo de toda la obra es lento. La dinámica, por su parte, no experimenta alteración alguna, ya que no se sale nunca de un matiz suave. Esto no quiere decir que la obra sea plana a nivel de dinámicas; el estudio fenomenológico de la pieza revela puntos culminantes y acordes con mucha carga inquietante que exigen mayor tensión y, con ello, un aumento progresivo del matiz.

La plantilla orquestal es reducida, viéndose ésta formada por una orquesta de cuerdas y el órgano. En los pasajes orquestales, la melodía es propiedad del violín, mientras que el resto hace un bajo cifrado con un ritmo constante.

A la hora de hablar de crecimiento formal, la obra se divide en:

1. Introducción: a cargo del órgano.

2. Tema A: cantabile y a cargo de la orquesta.

3. Parte cadencial: el órgano o el violín (según intérprete) desarrollan sobre acordes placados, pasajes con carácter improvisado constituidos principalmente por arpegios. En esta parte encontramos el punto culminante.

4. Introducción del principio a cargo del órgano.

5. Tema A (orquesta).

6. Coda: la obra concluye con arpegios sobre el acorde tónica a realizar por el órgano o el violín (según intérprete).



• Aspectos socioculturales

Tomasso Albinoni (1671-1750) pertenece a la época del Barroco. Éste fue un periodo en el que se produjeron grandes cambios: avances científicos, diversos descubrimientos, etc. La música acompañó en todo momento estos cambios experimentados en la sociedad, la cultura y el arte:

1. Como consecuencia del racionalismo científico la música redujo los modos eclesiásticos a sólo dos (mayor y menor). Además, el método científico propició el nacimiento de la armonía a partir de las teorías de Zarlino.

2. La escultura introdujo en la música el uso del acorde consonante y disonante. Esto se debió a que el músico trató de conseguir con esto la excitación de los sentimientos al igual que conseguían grandes escultores barrocos.

3. La arquitectura, con sus curvas y ornamentaciones, tuvo su reflejo en las melodías cargadas de adornos y acrobacias vocales. Esto hizo aparecer las llamadas voces artificiales como los castrati.

4. La pintura realista y de fuertes contrastes guió a los compositores en sus obras instrumentales y los impulsó a buscar el colorido tímbrico. En el adagio de Albinoni esto se traduce en el contraste sonoro y en el estilo concertante (el solista que se opone al resto de la orquesta).

5. La monarquía absoluta impuso el uso de una melodía principal, con lo que desapareció el resto de voces del estilo polifónico; y también surgió el virtuosismo, que en cierto modo acabó ejerciendo un absolutismo instrumental sobre el resto de la orquesta.

6. La aparición de teatros para la representación de ópera hizo que se produjera un acercamiento de la música a todos los estamentos sociales de la época.

La música culta, al igual que en el Renacimiento, se hacía únicamente para los dos estamentos principales: el aristocrático y el eclesiástico. Por ello, hemos de deducir que la obra de Albinoni difícilmente sería conocida por el pueblo, sino que sería interpretada únicamente para nobles y reyes.

Hay que señalar también el desarrollo de la música instrumental, ya que anteriormente siempre había sido considerada como un género inferior. Pero en Italia, a comienzos del s. XVII, se introdujeron los términos sonata y concierto para designar un número cada vez mayor de composiciones puramente instrumentales.

Esta aceptación de la música instrumental, ya completada en la segunda mitad del s. XVII, fue consecuencia principalmente del éxito cosechado por instrumentos de arco como el violín.

En Italia, la música instrumental floreció gracias a Giovanni Gabrielli con sus “Canciones y sonatas”.

Tomasso Albinoni, por su parte, destacó en su época por sus óperas, que actualmente están perdidas. En su música instrumental cabe destacar sus seis sinfonías y, por supuesto, el Adagio en sol menor, que su obra más conocida.

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